{"id":"jezyk-hiszpanski-2005-maj-matura-rozszerzona/zad/11","paper_id":"jezyk-hiszpanski-2005-maj-matura-rozszerzona","number":"11","points":5,"ptype":"closed","subject":"jezyk-hiszpanski","category":"matura","year":2005,"month":"maj","level":"rozszerzona","text":"Zadanie 11. (5 pkt)\nPrzeczytaj tekst, a następnie zaznacz zgodne z jego treścią zakończenia zdań 11.1.-11.5.,\nzakreślając właściwą literę A, B, C lub D.\nZa każdą poprawną odpowiedź otrzymasz 1 punkt.\nLA HERENCIA\nA mi padre se le adivinaba la ascendencia europea en su afición al aire libre.\nNo es que fuera un sportman, como se decía a comienzos de siglo del seńorito ocioso dado\na los deportes, pero sí un hombre que con cualquier motivo buscaba el contacto con el campo.\nEste hecho era raro en Espańa, no sólo a finales del siglo XIX sino en el primer cuarto del\nsiglo XX. El espańol del 900, ese hombre de cocido, cigarro y casino, relacionaba\nindefectiblemente la idea de campo con la idea de enfermedad. Mi padre, pese a pertenecer\na la misma generación, tenía un concepto más moderno sobre el particular: la naturaleza era\nla vida y era preciso conservarla y disfrutarla. Él salía al campo en todas las estaciones\ndel ańo. Y pese a ser muy sensible a las corrientes de aire (se enfriaba con un soplo) y a tener\nun oído delicado para cualquier clase de ruidos, lo hacía ligero de ropa y en primavera\nencontraba un atractivo incomprensible en el monótono canto de los grillos.\nYo no tuve la conciencia de que mi padre y yo estábamos en el mundo hasta después\nde haber entrado aquél en la cincuentena. Se había casado maduro y habiendo sido\nyo el tercero de ocho hermanos, cuando le conocí él ya había cumplido los cuarenta y siete.\nAl alcanzar la edad del discernimiento supe que mi padre sabía nadar como un pez desde\nla infancia y que de joven había corrido carreras de biciclos en Salamanca y Valladolid.\nPero cuando me enteré de esto ya no corría porque no había biciclos ni se bańaba en el río\nni en el mar porque se enfriaba.\nSu relación con el agua era más bien platónica y ambigua: la amaba, pero la temía;\nse mezclaban en él la pasión del deportista y el miedo del catarroso. Y lo peor es que a la más\ntierna edad ya nos transmitía su recelo: bańos sí, pero cortos. Aún le recuerdo en la playa\nde Suances; reloj en mano, cronometrando nuestras inmersiones. En cambio, don Julio\nAlonso, corpulento y atezado, un auténtico lobo de mar, se zambullía una y otra vez rodeado\nde una turba de chiquillos sin tener en cuenta el reloj. Don Julio nos enseńaba a bucear,\na hacer el muerto y la técnica del crawl. Yo, al verle, pensaba en mi padre, en que era\nuna lástima que siendo tan diestro como él no pudiera demostrarlo porque se enfriaba. De ahí\nnació nuestra secreta aspiración: que nuestro padre se bańara y pudiera emular a don Julio\nAlonso al menos por un día. Le preguntábamos si no pensaba meterse nunca en el mar:\n“Tal vez algún día - respondía él -, pero tendría que hacer mucho, mucho calor.” No hay que\ndecir que, si amanecía un día sereno, mis hermanos menores, confundiendo el sol con\nla temperatura, preguntaban a mi padre si el día no era lo bastante caluroso como para que\nse bańase “Aún no; todavía no hace suficiente calor”, respondía invariablemente mi padre\nhasta que un día, cansado sin duda del asedio, se consideró en el deber de concretar:\n“Únicamente me bańaré el día que haga tanto calor que se asfixien los pájaros.” A partir\nde ese día, nosotros no hacíamos más que observar a los pájaros, los gorriones en los alambres\ny las gaviotas en el malecón. Pero unos y otros no parecían sentirse indispuestos por mucho\nque el sol apretase. Entonces empezamos a recelar que el dicho de mi padre era una evasiva\npara eludir nuestro acoso: los pájaros nunca se asfixiaban a causa del calor, luego nuestro\npadre nunca se bańaría, jamás podríamos verle competir con don Julio Alonso.\n(adaptado de Mi vida al aire libre, M. Delibes)\nArkusz II\n5\n11.1. Los espańoles de los principios del siglo XX\nA. eran muy aficionados a los deportes.\nB. pasaban mucho tiempo al aire libre.\nC. despreciaban el contacto con la naturaleza.\nD. se empeńaban en conservar la naturaleza.\n11.2. El padre del narrador cuando era joven\nA. era un típico hombre de cocido, cigarro y casino.\nB. era un típico hombre de deportes de aquel entonces.\nC. salía al campo sólo los días que hacía buen tiempo.\nD. salía al campo aunque se enfriaba con mucha facilidad.\n11.3. A sus cincuenta ańos, el padre del narrador\nA. estaba muy enfermo.\nB. tenía ya ocho hijos.\nC. nadaba y corría en biciclo.\nD. ya no practicaba deportes.\n11.4. Cuando estaban en la playa, el padre\nA. no les dejaba a los nińos bańarse en el mar.\nB. les dejaba a los nińos bańarse sólo unos minutos.\nC. les enseńaba a los nińos a hacer el muerto.\nD. se bańaba sólo cuando hacía mucho calor.\n11.5. El narrador y sus hermanos esperaban un día caluroso porque querían\nA. que su padre compitiera con Julio Alonso.\nB. que Julio Alonso no se burlara de su padre.\nC. ver los pájaros asfixiarse con tanto calor.\nD. comprobar si su padre sabía nadar.\nPRZENIEŚ ROZWIĄZANIE NA KARTĘ ODPOWIEDZI!\nArkusz II\n6","answer":null,"answer_text":null,"solution":null,"image":"img/jezyk-hiszpanski-2005-maj-matura-rozszerzona/zad-11.webp","solution_image":null,"topics":null,"page_from":4,"source":"ocr","answer_source":null,"answer_text_source":null,"solution_source":null,"text_source":"ocr","source_label":"Język hiszpański · Matura · maj 2005 (rozszerzona)","subject_label":"Język hiszpański","category_label":"Matura","text_html":"<p>Zadanie 11. (5 pkt)<br>Przeczytaj tekst, a następnie zaznacz zgodne z jego treścią zakończenia zdań 11.1.-11.5.,<br>zakreślając właściwą literę A, B, C lub D.<br>Za każdą poprawną odpowiedź otrzymasz 1 punkt.<br>LA HERENCIA<br>A mi padre se le adivinaba la ascendencia europea en su afición al aire libre.<br>No es que fuera un sportman, como se decía a comienzos de siglo del seńorito ocioso dado<br>a los deportes, pero sí un hombre que con cualquier motivo buscaba el contacto con el campo.<br>Este hecho era raro en Espańa, no sólo a finales del siglo XIX sino en el primer cuarto del<br>siglo XX. El espańol del 900, ese hombre de cocido, cigarro y casino, relacionaba<br>indefectiblemente la idea de campo con la idea de enfermedad. Mi padre, pese a pertenecer<br>a la misma generación, tenía un concepto más moderno sobre el particular: la naturaleza era<br>la vida y era preciso conservarla y disfrutarla. Él salía al campo en todas las estaciones<br>del ańo. Y pese a ser muy sensible a las corrientes de aire (se enfriaba con un soplo) y a tener<br>un oído delicado para cualquier clase de ruidos, lo hacía ligero de ropa y en primavera<br>encontraba un atractivo incomprensible en el monótono canto de los grillos.<br>Yo no tuve la conciencia de que mi padre y yo estábamos en el mundo hasta después<br>de haber entrado aquél en la cincuentena. Se había casado maduro y habiendo sido<br>yo el tercero de ocho hermanos, cuando le conocí él ya había cumplido los cuarenta y siete.<br>Al alcanzar la edad del discernimiento supe que mi padre sabía nadar como un pez desde<br>la infancia y que de joven había corrido carreras de biciclos en Salamanca y Valladolid.<br>Pero cuando me enteré de esto ya no corría porque no había biciclos ni se bańaba en el río<br>ni en el mar porque se enfriaba.<br>Su relación con el agua era más bien platónica y ambigua: la amaba, pero la temía;<br>se mezclaban en él la pasión del deportista y el miedo del catarroso. Y lo peor es que a la más<br>tierna edad ya nos transmitía su recelo: bańos sí, pero cortos. Aún le recuerdo en la playa<br>de Suances; reloj en mano, cronometrando nuestras inmersiones. En cambio, don Julio<br>Alonso, corpulento y atezado, un auténtico lobo de mar, se zambullía una y otra vez rodeado<br>de una turba de chiquillos sin tener en cuenta el reloj. Don Julio nos enseńaba a bucear,<br>a hacer el muerto y la técnica del crawl. Yo, al verle, pensaba en mi padre, en que era<br>una lástima que siendo tan diestro como él no pudiera demostrarlo porque se enfriaba. De ahí<br>nació nuestra secreta aspiración: que nuestro padre se bańara y pudiera emular a don Julio<br>Alonso al menos por un día. Le preguntábamos si no pensaba meterse nunca en el mar:<br>“Tal vez algún día - respondía él -, pero tendría que hacer mucho, mucho calor.” No hay que<br>decir que, si amanecía un día sereno, mis hermanos menores, confundiendo el sol con<br>la temperatura, preguntaban a mi padre si el día no era lo bastante caluroso como para que<br>se bańase “Aún no; todavía no hace suficiente calor”, respondía invariablemente mi padre<br>hasta que un día, cansado sin duda del asedio, se consideró en el deber de concretar:<br>“Únicamente me bańaré el día que haga tanto calor que se asfixien los pájaros.” A partir<br>de ese día, nosotros no hacíamos más que observar a los pájaros, los gorriones en los alambres<br>y las gaviotas en el malecón. Pero unos y otros no parecían sentirse indispuestos por mucho<br>que el sol apretase. Entonces empezamos a recelar que el dicho de mi padre era una evasiva<br>para eludir nuestro acoso: los pájaros nunca se asfixiaban a causa del calor, luego nuestro<br>padre nunca se bańaría, jamás podríamos verle competir con don Julio Alonso.<br>(adaptado de Mi vida al aire libre, M. Delibes)<br>Arkusz II<br>5<br>11.1. Los espańoles de los principios del siglo XX<br>A. eran muy aficionados a los deportes.<br>B. pasaban mucho tiempo al aire libre.<br>C. despreciaban el contacto con la naturaleza.<br>D. se empeńaban en conservar la naturaleza.<br>11.2. El padre del narrador cuando era joven<br>A. era un típico hombre de cocido, cigarro y casino.<br>B. era un típico hombre de deportes de aquel entonces.<br>C. salía al campo sólo los días que hacía buen tiempo.<br>D. salía al campo aunque se enfriaba con mucha facilidad.<br>11.3. A sus cincuenta ańos, el padre del narrador<br>A. estaba muy enfermo.<br>B. tenía ya ocho hijos.<br>C. nadaba y corría en biciclo.<br>D. ya no practicaba deportes.<br>11.4. Cuando estaban en la playa, el padre<br>A. no les dejaba a los nińos bańarse en el mar.<br>B. les dejaba a los nińos bańarse sólo unos minutos.<br>C. les enseńaba a los nińos a hacer el muerto.<br>D. se bańaba sólo cuando hacía mucho calor.<br>11.5. El narrador y sus hermanos esperaban un día caluroso porque querían<br>A. que su padre compitiera con Julio Alonso.<br>B. que Julio Alonso no se burlara de su padre.<br>C. ver los pájaros asfixiarse con tanto calor.<br>D. comprobar si su padre sabía nadar.<br>PRZENIEŚ ROZWIĄZANIE NA KARTĘ ODPOWIEDZI!<br>Arkusz II<br>6</p>","solutions":[]}